¿ Cómo ayudar a los niños a no sufrir o a sufrir menos?
Entender nuestras emociones dentro de nosotros y dentro del mundo…
“Yo quiero ayudar a que los niños a no sufran”. De hecho; “Me dedico, con mi trabajo, a crear endorfinas en las personas”.
Con ésta frase me he levantado hoy en mi cabeza. Pero enseñar a que los niños no sufran ¿Dónde se enseña?. Eso es una capacidad que yo puedo desarrollar (o quizá ya tengo algo desarrollada) que se aprende a través de ciertos conocimientos y experiencia.
Al final te das cuenta, de que todo se reduce a cómo gestionas tus emociones y pensamientos.

Claro que si sufres algún tipo de trastorno mental, cuesta más. A veces parece imposible controlar ésto (así cómo los impulsos) y las emociones te desbordan y los pensamientos van de rama en rama sin encontrar soluciones y te enfadas, o lloras.
A veces sufrimos un secuestro emocional y no hay raciocinio.
Luego está la duración en el tiempo de dichas emociones y dichos pensamientos; pudiendo llegar así a la obsesión y/o depresión.
Pero necesitamos llorar de vez en cuando. La tristeza: a veces hay que llorar la pena. A veces hay que llorar para liberar al sufrimiento que te oprime. Es una forma de externalizar toda la tristeza acumulada. Es necesario llorar. NO es algo por lo que uno se tenga que avergonzar. Lo que no es bueno, es llorar todos los días o todo el tiempo. A veces, la medicación ayuda, en éstos casos.

Y es que las emociones, no se pueden reprimir. NO es bueno hacerlo. Y son necesarias. NO hay que reprimirlas, no. Los demás, con las emociones de uno, deberían ser pacientes y no enfadarse con la persona que no puede controlar, en un momento dado; las emociones, como puede suceder con la ira, por ejemplo. También puedes enfadarte y sentir ira, sí. Tienes derecho a enfadarte ante una injusticia. Es un derecho, es casi una obligación incluso! El cerebro te está diciendo: “oye mira, ésto no me gusta nada, ésto no lo quiero”. El cerebro te está protegiendo. “Por aquí no paso”.
A veces podemos proyectar nuestra ira, por distintos motivos, hacia otras personas.
El que recibe el mensaje (de la persona que siente ira) tiene dos opciones:
– enfadarse también y responder con más ira.
– ponerse en el lugar del otro (empatía) y no avivar más el fuego. Toda emoción retoma a la calma y con comprensión, más rápido.

La segunda opción, sin duda y si todos la aplicásemos, sería mejor para poder convivir sin violencia y con más armonía entre nosotros.
El asco también cumple con su función. Y te avisa de más cosas “le he puesto sal al café” – y lo escupes-. Y te cuenta, y te dice y te avisa sí, te avisa. Aunque en ocasiones eres víctima del asco de otra persona hacia tu persona. Debes saber que a veces el asco se entremezcla con la envidia… (Pero éste es otro tema en el que no me voy a extender).
El miedo. Ay el miedo! El miedo es la emoción más complicada. Porque muchas veces simplemente tenemos miedo a lo desconocido, a arriegarnos o salir de nuestra zona de confort, a hacer lo que queremos o mostrarnos tal y como somos. Esos miedos son muy limitantes.
El extremo serían las fobias, eso ya lo tratan los médicos… Pero, el miedo, también es muy común sentirlo debido a la sociedad en la que vivimos, en términos generales; tener miedo a no llegar a final de mes, a que te echen del trabajo, a no superar el periodo de prueba de ese trabajo nuevo, a que te suspendan las prácticas de coche, a no pasar la ITV, qué se yo!… a no poder pagar el recibo de la luz, tener miedo a no poderse valer por uno mismo debido a una enfermedad… Son miedos que van unidos a nuestra manera de vivir tal y como está estructurada la sociedad, bajo mi punto de vista.
Un miedo se supera mejor acompañado. Así que quizá, deberíamos acompañarnos más los unos a los otros y dejar el individualismo y el egoísmo un poco de lado.

Menos mal que tenemos la alegría. Y la alegría es lo que nos hace salir adelante, junto la esperanza o la fe. La alegría está muy vinculada al humor.
Si estás alegre lo pasas bien. Y si te lo estás pasando bien con algo o alguien, te pones alegre.
Y cuando ríes con una película o un humorista, un payaso, un monologuista, un mago… te diviertes, te pones contento, te pones alegre. Es sencillo. Cuando te dicen algo bonito también te pones alegre. Y cuando te sale algo bien. Celebra tus logros! Por pequeños que sean…
Todos llevamos la alegría dentro de nosotros. Todos. Es una emoción básica. Pero la alegría también se enseña y se trabaja.
Cuando un niño hace un dibujo y tu le dices: “Qué bonito te ha quedado, me encanta cómo has combinado los colores y las formas”, ese niño siente alegría.
“Qué bonita te ha quedado esa melodía con la flauta”
“Veo que cada día mejores tus habilidades para el dibujo”
“¿Has sacado un 6 en el exámen? Enhorabuena, ¡has aprobado!”
o cuando enseñas a un niño a ir en bicicleta; después de varias caídas y fracasos… A ese niño lo llenas de alegría. Le enseñas, además, que la práctica y la perseverancia (aprender a ir en bici sin ruedines cuesta un poco al principio) da un resultado positivo; aprender algo que no sabías hacer, conseguir algo que te habías propuesto… Ir en bici! Qué divertido es, ¿Verdad?.
Y así con todo. Alegría. Sonreír, ser amable, tiene un impacto en nuestra mente y en los que están cerca de ti, gracias a las neuronas espejo.
Por eso hay que buscar el humor.
Por eso es necesario el humor.
Por eso el humor es una terapia.
Un niño no debería sufrir. Debería estar disfrutando y aprendiendo en su etapa de crecimiento y desarrollo. Un niño feliz es un adulto más sano. Aunque todos tenemos traumas. Todos; el trauma puede surgir en cualquier edad. El trauma no deja de ser el resultado de vivir una situación estresante durante demasiado tiempo. Y vivimos en una sociedad estresante. Las pantallas no ayudan. Estresan a los adolescentes. Estresan a los adultos y estresan a los niños, aunque bien es cierto, que si se utilizan bien pueden ser un recurso pedagógico. Instagram incluso puede ser pedagógico si lo utilizas bien (otro tema en el que no me puedo extender)…
Pero hablemos del arte y de los cuentos… Ay los cuentos! Los cuentos educan en valores! Y la educación es un pilar fundamental en cualquier sociedad. Y los valores también, sin duda.
Hacer reír a los demás y/o distraerles, hacerles pasar un buen rato; a parte de ser maravilloso, es terapéutico. El arte es salud y beneficia a quién lo recibe y a quién lo practica: Dibuja, pinta, haz manualidades (arteterapia), malabares (circo), baila (danza), escribe poemas o relatos o un diario o cuentos! (literatura)…
El humor, que también se puede expresar a través del arte, como antes he comentado, forma parte de la alegría; y también es salud. Y por eso, debemos cultivar el sentido del humor, porque es cultivar alegría. Y a la suma de los momentos de alegría se la llama FELICIDAD. Y si llegamos a un estado de felicidad, es como si hubiéramos llegado a la cima de la montaña o ya pudiéramos ver la punta del iceberg!

El taller de escritura creativa que te ofrecemos desde risi animaciones, pretende cultivar la alegría jugando a través de las palabras.
Éste taller está destinado a aquellas personas que quieren trabajar con su niño interior para cultivar, de nuevo, la alegría. Para quienes crean también, en la necesidad de que la imaginación tenga un lugar dentro de la educación; para quienes tengan fe en la creatividad, para quienes crean en lo liberador que hay en la palabra.
“Tots els usos de la paraula per a tothom”… “ no pas perquè tots siguem artistes, sinó perquè ningú no sigui esclau”
(Gianni Rodari)


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