Nunca se sabe

Había una vez un Pitufo que tenía un amigo virtual, con el paso del tiempo se habían hecho  muy, muy amigos.
Un día después de estar muchos meses hablando,  quisieron quedar en el jardín que había junto al castillo del bosque, para verse por primera vez.

Como el Pitufo hablaba con su amigo virtual, sin permiso de sus padres, tampoco quiso decirle que iba a ir a conocerlo.

Así que el día que habían fijado para encontrarse, se acicaló
se puso su pantalón blanco nuevo, su gorrito de los domingos, y con mucho esmero, recogió flores de lavanda para exprimirlas y perfumarse con ellas.

Se sentó en un banco del jardín, a esperar que viniera su amigo.

Tic, tac, tic, tac, tic, tac…

El minutero del reloj iba corriendo y a los 10 minutos de espera, se acercó hacía él, un personaje que no le gustó nada.
Tenía una gran barba negra, un sombrero negro y una capa de color verde oscuro.

-¡Hola soy Malvadin! tu amigo virtual ¿Te vienes, a dar un paseo conmigo?
-No, dijo Pitufo. Titubeando.
-¿Por qué no? dijo con voz muy enfadado Malvadin.
-He recordado que tengo algo que hacer y mis padres me están esperando.
Pitufo salió a correr, como un cohete, y Malvadin tras él con un gran saco en la mano.

Cuando Pitufo llevaba corriendo unos cuantos metros,  se encontró a su amiga la ardilla, y le contó con  voz entrecortada lo sucedido. La ardilla muy amablemente,  le ayudó a esconderse en un árbol. Cuando la ardilla vio pasar a Malvadin con el saco, avisó a Pitufo que ya podía salir de su escondite sin antes reñirle por no haberle hecho caso a sus padre y por hablar con desconocidos.

Desde ese día Pitufo no volvió hablar con nadie que no conociera.
Porque nunca se sabe quién puede haber tras la amplia sonrisa de una conversación por internet.

Y Pitufo sigue jugando entre las flores y Malvadin quitándose espinas de un cactus, ya que cayó en uno cuando quería coger a Pitufo.

Colorín colorado este cuento se acabado.

por Charo

 

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