El bolet mágico

Óscar y Unai eran dos hermanos. Óscar era el mayor y tenia 7 años
más que Unai.El mayor de los dos hermanos era un niño muy responsable y con un gran corazón, el pequeño era más revoltoso y movido.
Ellos vivian en la montaña, donde Óscar sacaba a pasear a sus perritas Kuka y Fiona.
Una tarde, como de costumbre, Óscar sacó a sus perritas con la mala fortuna de que no se dió cuenta que dejó la puerta abierta.
Unai, que era tan tremendo, al ver salir a su hermano fué tras él pero no llegó a alcanzarlo nunca.
Caminó y caminó hasta caer rendido en una caseta dónde había leña y paja y allí, quedó dormido.
Óscar, al llegar a casa se encontró a su madre muy nerviosa y al ver que llegaba solo, le preguntó…
-¿Dónde esta Unai? – no lo sé mama, no esta conmigo- respondió-.
Su mama se puso a llorar y dijo…
-¡¡Se ha perdido!! Óscar muy asustado abrazó a su mama y le contestó…
-No te preocupes, yo lo encontraré… Y salió corriendo sin parar
hacia la montaña.
Corrió y corrió hasta que ya no pudo más y desconsolado se sentó en una piedra a llorar. Las lágrimas le caían por las mejillas hasta llegar al suelo.
De repente escuchó su nombre en una vocecita muy flojita que venia de abajo…
-¡¡Óscar, Óscar!! Aquí abajo…
Óscar sin creer lo que estaba viendo se frotó los ojos y volvió a mirar.
-¿Ésto es real? ¿Estoy hablando con un bolet?
-Sí, pero no soy un bolet cualquiera, soy un bolet mágico.
-Y ¿cómo es que estás vivo? -pregunto Óscar.
-Porque una de tus lágrimas cayó encima de mí y eso fué
lo que me dió la vida.
Sé que estás triste porque no encuentras a tu hermano y yo te voy a ayudar.
Óscar se puso tan contento que se agachó y besó al bolet con muchísimo cuidado.
– Verás Óscar, tu hermano salió detrás de ti sin lograr alcanzarte, caminó hasta que encontró una caseta de piedra
y allí se encuentra.
Mira al norte y verás la caseta- le dijo el bolet.
Óscar salió corriendo , no había dado treinta pasos que paró en seco.
“¡Si no le he dado las gracias al bolet mágico!!!” -se dijo-
Y volvió atrás gritando…
-¡Bolet!, ¡Bolet! perdóname por no darte las gracias, no te olvidaré nunca…
El bolet le contestó…
-Óscar corre a buscar a Unai y no olvides nunca que el amor de hermanos está por encima de todo.
Óscar corrió y gritó el nombre de su hermano: Unai, Unai…
Y el pequeño al escuchar su nombre dió un salto y salió corriendo en busca de Óscar.
Al verse los dos hermanos corrieron a abrazarse y con lágrimas en los ojos se dieron un beso.
Óscar nunca más salió de casa sin antes darle un beso a su hermano y sabiendo que estaria bien.
El bolet mágico siempre aparecía cuando algun niño necesitaba de su ayuda…

FIN

oscar
Por Óscar (8 años)

 

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